La criopreservación espermática es un método de conservación indefinida del semen. A diferencia del semen refrigerado que se conserva por un periodo no superior a los 7 días, el semen congelado se mantiene por tiempo ilimitado sumergido en nitrógeno líquido.
La criopreservación espermática está especialmente indicada para la importación y exportación de dosis seminales. Por razones sanitarias cada vez más estados limitan la entrada de animales reproductores procedentes de otros países, y en consecuencia la importación o exportación de semen congelado se convierte en la alternativa sanitariamente más segura para poder introducir líneas genéticas de un elevado valor económico.
La criopreservación espermática también permite crear bancos de dosis seminales que pueden ser usados tanto como banco de germoplasma, es decir, como reserva de líneas genéticas de un alto valor genético y económico, o como almacenamiento de dosis seminales para poder abastecer las necesidades de las explotaciones en los periodos de más baja producción o calidad espermática.
Para los centros de inseminación artificial, la criopreservación espermática permite rentabilizar mejor las dosis seminales de los machos reproductores, mejorándose así la gestión de las dosis seminales y la planificación de las inseminaciones.
Las dosis seminales descongeladas suelen aplicarse por inseminación postcervical, una técnica de aplicación sencilla que ofrece unos excelentes resultados de fertililidad y prolificidad.